-Te asusta el desorden?
-No, me asustan sólo los residuos orgánicos
-A qué te refieres?
-Ya sabes, comida por las camas, esas cosas.
Caminamos por el paseo del prado
un millón de coches suben y bajan
vapulean nuestros andares
y además la corriente no tiene fin.
-Qué opinas de mi casa?
-Me gusta, vivir en una pensión es muy de los años 20
-Un día dejé mi casa y mi coche en Extremadura y me vine a Madrid
-Y qué te trae por aquí?
-Nada... (una nada muy grande...no me odies por eso)
Qué optimistas los constructivistas
"mejor que nada, somos líneas y colores"
(sin pasarse mucho, y con reglas muy precisas,
el régimen podría oir nuestra respiración).
-Tengo que ir a por dinero
-Y además, qué sana es la fruta
-Pero está lejos, hay que subir la cuesta
-Y el hambre es lo poco que tenemos por perder
No es cosa de buen agüero
el dejarse mecer por la tristeza
en una ciudad tan bollante y repodrida
donde a los viandantes les huelen los pies.
Un año sin telediarios, ¿te imaginas?
y pasando de la fruta y del dinero.
Pequeño trauma
2 hours ago
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